Siete razones para no enamorarse, de J. de la Rosa.

¿Por qué este libro?

Hace algún tiempo que sigo al autor y estaba promocionando esta novela cuando me decidí a comprarla. Es la tercera historia que leo suya (Aquí te dejo la primera y la segunda), por lo que tenía ciertas expectativas. 

Entre manos tenemos una novela romántica, contemporánea y de 162 páginas. Es decir, algo rápido de leer y en un lenguaje sin demasiada floritura.

Sinopsis

Elisa debe presentar un artículo novedoso para el número de marzo de la revista en la que trabaja o la pondrán de patitas en la calle, pero su mente está en blanco. Por casualidad ve en la sección de obituarios del periódico una esquela donde algún gracioso que dice haber sido maltratado por las mujeres, se da el pésame a sí mismo y a su corazón y se promete no enamorarse nunca más. Casi sin pensarlo propone a su jefa buscar a quien ha publicado la esquela y hacerle una entrevista.

El problema es que Javier (el autor) no está muy dispuesto a cooperar y solo acepta escucharla cuando ella le asegura que serán únicamente siete preguntas. Él accede a cambio de que por cada pregunta Elisa cumpla un deseo suyo. Cualquier deseo. Siete preguntas, siete deseos.

Así comenzará a materializarse la venganza de Javier hacia la mujer que le ha hecho daño, aunque focalizada en la persona de Elisa. . . hasta que ella se da cuenta de que se está enamorando perdidamente, a pesar de tener siete grandes razones para no hacerlo.


LO +

Para mí fue como leer una comedia romántica de los noventa, cosa que me encantó. Fue divertida, amena, fácil de leer y con ciertos giros y momentos que, aunque poco verosímiles en el mundo real, pegaban a la perfección en la historia. Porque creo que eso es lo que hace las películas románticas de esa época tan perfectas: esos pequeños toques de “irrealidad”.

Todos hemos soñado alguna vez (y no mientas) que un día te encontrabas con tu amor del instituto. El lugar podía variar —en la biblioteca, una tienda, el supermercado…—, pero en todas las fantasías, tú siempre ibas estupenda o estupendo y él se quedaba prendado de ti, lamentándose por haberte dejado escapar. ¡Todas las personas en la faz de la tierra os hemos imaginado este momento! ¿Pero a cuántos nos ha pasado? ¿A cuántos? Pues, que yo sepa, a muy pocos, por no decir ninguno. Y, por muy irreal que sea, por muy de película que parezca, todo el mundo se ha imaginado esta escena alguna vez. Y justo la novela tiene un momento así. ¡A ver! No exactamente este, que no quiero destripar nada, pero sí el típico giro que, aunque sepas que jamás ocurriría, te sigue pareciendo increíble.

Por eso digo que, si te gustan este tipo de películas, te gustará esta novela (Otro día os pongo mi TOP3 de películas románticas de los noventa, a ver si coincidimos en alguna).


LO –

Es previsible. Como el 99% de las novelas románticas. ¿Por eso es mala? ¡No! De hecho, creo que la previsibilidad en estas historias es como echar un polvo: sabes cómo vas a terminar, pero aun así, disfrutas del camino hasta llegar ahí.

Creo que si las novelas/películas románticas no fueran previsibles, no serían lo mismo. Me he encontrado con algunos libros que no han terminado como yo esperaba (con los protagonistas juntos y felices), y me sentí decepcionado. Como que me faltaba algo. Y no hablo de un final algo abierto y que deja ciertas cosas a la imaginación. ¡No! Hablo del típico final que, cuando lo lees, sientes como si te faltase algo. Por esto creo que, aunque previsible, es una gran historia.


¿Recomendaría?

Sin ningún tipo de duda.

Si la referencia a las películas de los noventa no te parece suficiente (no entendería por qué, ya que a todos nos encantan esas películas), añadiré que la he visto una historia fresca, amena y divertida.

¿Es la mejor novela romántica que vas a leer? No. ¿Es la peor? Tampoco. Pero para que algo sea bueno no tiene por qué ser lo mejor. Mis películas favoritas no son las mejores en sus géneros, ni han sido premiadas, ni han tenido la mejor fotografía/música/vestuario/etc; pero podría verlas una y otra vez sin parar. Eso no lo puedes hacer con una obra que se pueda considerar “la mejor” en su campo.

Si no me crees te reto a que cojas una película que ha ganado varios premios y que pienses si serías capaz de verla dos días seguidos. No dos veces seguidas, ¡dos días! ¡Ya te digo yo que no! ¿Por qué? Porque eso que las hace tan buenas también las convierte en obras con cierta espesura que dificulta que pasen bien si te las tragas muy de seguido.

Pues esto que les pasa a las películas, también les pasa a las novelas: una obra con un lenguaje y un estilo demasiado cuidado también es una obra espesa de digerir. A mí me ha pasado de leerme libros que me han encantado, pero que no volvería a leerme por esto mismo. Y esta novela, gracias a su sencillez, creo que es una obra que puedes leer varias veces y disfrutarla cada una de ellas. Para mí está dentro de ese grupo de libros que podrías regalar a muchísima gente o leerte de forma periódica cada cierto tiempo.

¿Algo a mejorar?

No.

Como he dicho, tiene una sencillez (que no es lo mismo que simpleza) que la hace una gran pieza en cualquier librería. Tiene un buen título, una portada que dice justo lo que necesita decir y unos personajes redondos.

Opinión:

Es un libro que no decepciona. Tiene todo aquello que, bajo mi punto de vista, debe tener una buena novela romántica: es divertida, fácil de leer y con un buen desarrollo. Además, me ha parecido muy realista, no solo en lo que ocurre, sino también en los personajes; sin perder ese pequeño toque extra que tienen las historias de ficción. 

Creo que es la típica historia que, leas lo que leas, te va a gustar. 

Comentarios